Los altos niveles de la proteína beta-amiloide en el cerebro, una proteína que está asociada con la enfermedad de alzhéimer,
podría afectar también la función cerebral, incluso en adultos sanos,
de acuerdo con los resultados de un estudio publicado en Neurology.Un
equipo de investigadores de la Universidad de Texas en Dallas y UT
Southwestern Medical Center (EE.UU.) han completado un estudio de
neuroimagen a gran escala de adultos sanos de edades entre 30 y 90 años
en el que se ha medido la proteína beta-amiloide, una sustancia tóxica
cuya acumulación en el cerebro es un marcador de diagnóstico para la
enfermedad de alzhéimer. Los resultados suponen un paso crucial
para poder predecir quién puede estar en riesgo de desarrollar
enfermedad de alzhéimer mucho antes de que aparezcan los síntomas.
«Hemos visto que incluso los adultos con
una aparente buena salud cognitiva, la presencia de niveles elevados de
la proteína en el cerebro están relacionados con cambios sutiles en la
memoria y la función mental», señala el autor del estudio, Denise C.
Park.
Gen ApoE
El trabajo ha analizado mediante técnicas
de neuroimagen a 137 personas con un nivel socio cultural elevado y sin
síntomas aparentes de demencia. A todos ellos se les hizo un test
genético para determinar la presencia del gen ApoE, que se ha
relacionado con un mayor riesgo de enfermedad de alzhéimer.
Los datos mostraron que los niveles de la
proteína beta-amiloide en el cerebro de las personas aumenta con la edad
y que alrededor del 20 por ciento de los adultos mayores de 60 años
tenían niveles significativamente elevados de dicha proteína. Las
mayores cantidades de beta-amiloide detectadas en los escáneres
cerebrales se relacionaban con una menor puntuación en las pruebas
relacionadas con la memoria de trabajo, el razonamiento y la velocidad
de procesamiento de la información.
En el grupo con mayores niveles de
beta-amiloide, el 38 por ciento de la gente era portador del alelo del
gen ApoE ligado a la enfermedad de alzhéimer, cifra que era del 15 por
ciento en las personas con niveles menos elevados de beta-amiloide.
Para el futuro, dicen los investigadores, habría
que determinar si los adultos con altos niveles de beta-amiloide
mantienen su función cognitiva a largo plazo y si el aumento de los
depósitos de beta-amiloide en los adultos sanos siempre predetermina un
deterioro cognitivo.
nota
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Las decisiones relativas a la salud deben
ser tomadas por un profesional sanitario, considerando las
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FUENTE: ABC
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